Imagina una empresa que abrió sus puertas veinte años antes de que Cristóbal Colón llegara a América, y que sigue funcionando hoy, en pleno siglo XXI, con millones de clientes. No es una leyenda: es un banco italiano, el Monte dei Paschi di Siena, fundado en 1472. Ha sobrevivido a guerras, pestes, invasiones, la unificación de Italia, dos guerras mundiales y varias crisis financieras. Esta es la historia del banco más antiguo del mundo en funcionamiento, y de cómo nació para hacer justo lo contrario de lo que asociamos hoy con la banca.
Nació para ayudar a los pobres, no para ganar dinero
Aquí está el primer giro sorprendente. El Monte dei Paschi no nació como un banco para enriquecer a nadie, sino como una institución benéfica. En 1472, las autoridades de la República de Siena (en la Toscana italiana) crearon un «monte de piedad» (monte di pietà): una institución destinada a dar pequeños préstamos a las personas más humildes de la ciudad, en condiciones justas.
¿El objetivo? Combatir la usura. En aquella época, los más necesitados solo podían pedir dinero a prestamistas que cobraban intereses abusivos. El monte de piedad ofrecía una alternativa: préstamos con intereses bajos o nulos, normalmente a cambio de empeñar alguna pertenencia. Era, en esencia, una casa de empeños benéfica creada por la ciudad para proteger a sus ciudadanos vulnerables, en un momento de crisis económica agravada por la peste.
Cuesta imaginar un origen más alejado de la imagen actual de la gran banca: empezó siendo, literalmente, una obra de caridad pública.
De dónde viene el curioso nombre «Paschi»
El nombre completo del banco esconde otra curiosidad. En 1624, ya convertido en una institución más parecida a un banco moderno, necesitaba ofrecer garantías sólidas a quienes depositaban su dinero. Fue entonces cuando el gran duque Fernando II de Médici tomó una decisión ingeniosa: garantizó los depósitos del banco con los ingresos de las tierras de pasto del Estado en la Maremma toscana.
Esas tierras de pastoreo se llamaban en italiano paschi. De ahí el nombre: Monte dei Paschi, algo así como «el monte (la institución) garantizado por los pastos». Es uno de los pocos bancos del mundo cuyo nombre hace referencia a unos prados. Aquella garantía sobre tierras reales le dio tal solidez que el banco funcionó con éxito durante más de dos siglos.
Por qué a los bancos se les llama «bancos»
Esta historia conecta con una curiosidad lingüística preciosa. ¿Por qué llamamos «banco» a una entidad financiera, si un banco es también ese asiento donde te sientas?
La respuesta está en la Italia medieval, cuna de la banca moderna. En las ciudades comerciales italianas, los cambistas y prestamistas hacían sus negocios sentados a una mesa o un banco (en italiano, banco o banca, según la región) instalado en la plaza o el mercado. La gente acudía a «ese banco» a cambiar monedas o pedir dinero, y con el tiempo la palabra que designaba el mueble pasó a designar el negocio que se hacía sobre él.
Hay incluso una teoría sobre el origen de la palabra «bancarrota»: cuando un cambista no podía pagar sus deudas, se le rompía el banco (banca rotta, «banco roto») como señal pública de que ya no podía operar. De un mueble roto a una de las palabras más temidas de las finanzas.
Más de cinco siglos sobreviviendo a todo
Lo verdaderamente asombroso del Monte dei Paschi es su continuidad ininterrumpida desde 1472. Pensemos en todo lo que ha sobrevivido sin cerrar:
- El final de la Edad Media y todo el Renacimiento.
- La anexión de Siena al Gran Ducado de Toscana en el siglo XVI.
- La unificación de Italia en el siglo XIX, que le permitió expandirse por todo el país e introducir novedades como los préstamos hipotecarios.
- Dos guerras mundiales.
- Incontables crisis económicas, incluida la financiera de 2008.
Para los habitantes de Siena, el banco es mucho más que una entidad financiera: es el mayor empleador de la ciudad, al que llaman con cariño Babbo Monte («Papá Monte»). Durante siglos ha financiado obras de caridad, el arte, la agricultura toscana y las instituciones de la ciudad. Su historia es, en cierto modo, la historia misma de Siena.
El presente: un gigante con pies de barro
No todo es gloria. En las últimas décadas, el banco más antiguo del mundo ha pasado por momentos muy difíciles: malas decisiones, adquisiciones costosas (como la compra de otro banco justo antes de la crisis de 2008), deudas y la necesidad de un rescate por parte del Estado italiano en 2017.
Durante un tiempo se temió incluso por su supervivencia, lo que habría sido un final simbólico tras más de cinco siglos. Sin embargo, ha seguido adelante, y en años recientes ha vuelto a crecer e incluso a realizar adquisiciones importantes, situándose de nuevo entre los mayores bancos de Italia. La historia del Monte dei Paschi sigue, pues, escribiéndose — con altibajos, como ha sido siempre durante más de 550 años.
La moraleja
El Monte dei Paschi di Siena es mucho más que una curiosidad para concursos: es un recordatorio vivo de para qué nacieron los bancos. Su origen como obra de caridad para combatir la usura contrasta con la imagen moderna de la gran banca, y nos recuerda que estas instituciones, en su esencia, surgieron para que la gente pudiera confiarse dinero entre sí de forma ordenada. Que una institución fundada cuando aún no se conocía América siga abriendo sus puertas cada mañana es una prueba extraordinaria de algo que hemos visto una y otra vez en este blog: el dinero, y las instituciones que lo gestionan, funcionan mientras la gente sigue confiando en ellas. Cinco siglos y medio de confianza. No está nada mal para algo que empezó siendo una mesa en una plaza.
Fuentes y para saber más: la web histórica del propio Gruppo MPS, la enciclopedia Wikipedia y reportajes históricos sobre el banco; y la documentación sobre el origen italiano medieval de la palabra «banco».
bloquefinance es un blog divulgativo. Este artículo cuenta la historia de una institución financiera y no constituye asesoramiento financiero.